Sí, ya sé… seguramente terminarás por creer que estoy loca, o que soy una niñita confundida y deprimida, pero es que así soy yo y no me cuesta ningún trabajo admitir mi descaro. Todos creen que la vida se originó en el mar, másla mía no fue así , pues mas bien comenzó en el lodo; en la fría y socavada tierra.
Mi madre, para hacerme creer que podría lograrlo todo, me solía decir que de una pequeña semilla podía crecer un gigantesco árbol, pero olvidó decir que siempre y cuando la tierra en la que se sembrara fuera fértil y se cuidara cautelosamente su crecimiento, aspectos que no estuvieron conmigo, sin embargo tampoco caí en el abandono total, fui más bien como aquella planta en los jardines de la ciudad, a la cual en lugar de regarla pasan los perros y la orinan, la marchitan y dificultan su crecimiento, no sólo con maltrato y olvido, si no, con constantes cambios de lugar, de nada sirve tener raíces si te van estar cambiando de lugar, ¿no crees?, y sin un suelo al cual sentir como propio, sin un pedazo de tierra al cual llamar hogar.
Pero claro que no todo ha sido malo, o dañino, siempre queda el dulce bálsamo del olvido, esa ráfaga de viento que amaina todos los dolores y me hizo mirar al frente y dejar de pensar en todo aquello que me frustró por momentos… aún estoy en proceso de olvidar todos esos jodidos días de mi encierro, no sólo en aquel departamento, en mi mente, en mis sueños, en mis anhelos.
Se cree, que en la casa de un artista nunca debe faltar una ventana, para que entre el aire y la inspiración, eso es algo que a mí siempre me hizo falta, cuantas veces, cuantas veces no deseé que el viento aligerara mis palabras y las llevara lejos...
Puedes comenzar a leer esto y para cuando llegues aquí, notarás que es como comenzar de nuevo, es parecido a un aro, échalo a rodar, enciéndele fuego, yo pienso hacerlo… voy a calentarme con esa hoguera de amor quemado, de ese amor tan parecido al fuego; tan incontrolable y con vida propia, crece y se esparce y necesita devorar todo lo que tiene a su alcance, es un monstruo insaciable.
El fuego, al igual que el amor crece aniquilando y las heridas de un incendio, siempre son imborrables, son aquellas heridas intocables porque toda la vida arden. Pero aún en el peor de los infiernos, no todo es destrucción, , en medio de la lava, el suelo volcánico es el más fértil del planeta; de manera tal que esta destrucción engendra vida, es igual al ¡maldito! semen necesario para lograr la conjunción exacta de cromosomas y crear un nuevo ser. Lo que me hace escribir sobre mi hijo, aquel a quien nunca dejare de escribirle, quien es parte indudable de mi… quien me maravilla tanto como el inmenso mar, y me hace ver lo mucho que me parezco al mismo mar; puedo mecerlo suavemente como lo harían las olas y para defenderlo me puedo convertir en un huracán.
A mi, me encanta el mar, cada gesto, cada momento, cada ola es diferente a las demás. Desde que tengo memoria me ha cautivado el mar, suena como lo haría un basto infinito con una honda voz que extiende su sonido y penetra por todas partes, es un sonido de agua espesa de agua que quiere levantarse como un animal herido. Yo creo que es precisamente ahí donde terminará mi vida, siempre he sentido que de una u otra forma me llama, me atrae. Ya lo redacté al principio; mi vida comenzo donde regularmente termina la de los demás, por tal razón es obvio que yo habré de terminar en el mar.
Quizás no en el mar que todos conocemos, quizá se trate de un mar como el de “Alicia”, un mar de lágrimas tratando de encontrar el camino correcto hacia mi hogar… después de todo también se trata de agua salada ¿no?... de mi dulce agua salada.
Mi madre, para hacerme creer que podría lograrlo todo, me solía decir que de una pequeña semilla podía crecer un gigantesco árbol, pero olvidó decir que siempre y cuando la tierra en la que se sembrara fuera fértil y se cuidara cautelosamente su crecimiento, aspectos que no estuvieron conmigo, sin embargo tampoco caí en el abandono total, fui más bien como aquella planta en los jardines de la ciudad, a la cual en lugar de regarla pasan los perros y la orinan, la marchitan y dificultan su crecimiento, no sólo con maltrato y olvido, si no, con constantes cambios de lugar, de nada sirve tener raíces si te van estar cambiando de lugar, ¿no crees?, y sin un suelo al cual sentir como propio, sin un pedazo de tierra al cual llamar hogar.
Pero claro que no todo ha sido malo, o dañino, siempre queda el dulce bálsamo del olvido, esa ráfaga de viento que amaina todos los dolores y me hizo mirar al frente y dejar de pensar en todo aquello que me frustró por momentos… aún estoy en proceso de olvidar todos esos jodidos días de mi encierro, no sólo en aquel departamento, en mi mente, en mis sueños, en mis anhelos.
Se cree, que en la casa de un artista nunca debe faltar una ventana, para que entre el aire y la inspiración, eso es algo que a mí siempre me hizo falta, cuantas veces, cuantas veces no deseé que el viento aligerara mis palabras y las llevara lejos...
Puedes comenzar a leer esto y para cuando llegues aquí, notarás que es como comenzar de nuevo, es parecido a un aro, échalo a rodar, enciéndele fuego, yo pienso hacerlo… voy a calentarme con esa hoguera de amor quemado, de ese amor tan parecido al fuego; tan incontrolable y con vida propia, crece y se esparce y necesita devorar todo lo que tiene a su alcance, es un monstruo insaciable.
El fuego, al igual que el amor crece aniquilando y las heridas de un incendio, siempre son imborrables, son aquellas heridas intocables porque toda la vida arden. Pero aún en el peor de los infiernos, no todo es destrucción, , en medio de la lava, el suelo volcánico es el más fértil del planeta; de manera tal que esta destrucción engendra vida, es igual al ¡maldito! semen necesario para lograr la conjunción exacta de cromosomas y crear un nuevo ser. Lo que me hace escribir sobre mi hijo, aquel a quien nunca dejare de escribirle, quien es parte indudable de mi… quien me maravilla tanto como el inmenso mar, y me hace ver lo mucho que me parezco al mismo mar; puedo mecerlo suavemente como lo harían las olas y para defenderlo me puedo convertir en un huracán.
A mi, me encanta el mar, cada gesto, cada momento, cada ola es diferente a las demás. Desde que tengo memoria me ha cautivado el mar, suena como lo haría un basto infinito con una honda voz que extiende su sonido y penetra por todas partes, es un sonido de agua espesa de agua que quiere levantarse como un animal herido. Yo creo que es precisamente ahí donde terminará mi vida, siempre he sentido que de una u otra forma me llama, me atrae. Ya lo redacté al principio; mi vida comenzo donde regularmente termina la de los demás, por tal razón es obvio que yo habré de terminar en el mar.
Quizás no en el mar que todos conocemos, quizá se trate de un mar como el de “Alicia”, un mar de lágrimas tratando de encontrar el camino correcto hacia mi hogar… después de todo también se trata de agua salada ¿no?... de mi dulce agua salada.
by toa

1 comentario:
Me agrada más que cualquier cosa que disfrutes lo que escribo, me haces sentir, aunque sea por momentos una especie de escritor, con horrores ortográficos, pero un escritor a fin de cuentas.
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