martes, 22 de abril de 2008

Sobre las verdades del periodismo.

LO QUE CAMBIÓ.

Fácil resultó llenarse de la escoria que lo rodeaba a él, sin buscarlo, ni esperarlo, mucho menos planearlo...Retomé los apuntes escolares que había aprendido de la gran escuela, los cuales había guardado en la memoria a largo plazo, y entonces.. me dije: el embute, para los de la vieja guardia, o el chayo para la mayoría de los periodistas o los que se decían ejercerlo, al que siempre dije no, no, negativa tras negativa, con una postura inquebrantable que mantuve así hasta el día que verdaderamente comprendí que la vida no es blanco y negro, ni el bien y el mal la única verdad, era inevitable...Y, entonces no es que me convirtiera en una sinverguenza, más bien aprendí las reglas de ésta vida, que no era la mía, mucho menos la que deseaba, pero que era a fin de cuentas la vida. Decidí dejar de tratar de convencer a los demás de mi postura, cuando ante la necesidad de algo material, me llegó el primer "regalo" que si no era el primero en sí, era el primero que en verdad necesité aceptar.500 pesos de un sentón, y sólo por difamar a un ex alcalde, próximo a lanzarse nuevamente a campaña electoral. No resultó difícil, ni fácil, chamba es chamba, y en la bolsa del pantalón aguardaba mi embute, listo para satisfacer una necesidad.Comprendí entonces, que si bien uno no se va acostumbrando, obligadamente, va cambiando la forma de pensar o de ver las cosas.Y es que si bien, el periodismo es un trabajo muy noble, lo cierto es que es malamente valorado, principalmente por los altos mandos y jefes, sentenciando así a esta profesión a un mero oficio que para poder andar por él, debe el periodista inclinarse por segundos jefes, que sí reconocen que el cuarto poder tiene la suficiente fuerza para cambiar la historia de muchas personas.......