viernes, 23 de marzo de 2012

La Habana

Hace siete años visité La Habana, y para ser sincera había olvidado muchos detalles de ese viaje, muchos detalles de la ciudad, de su gente, y de sus constumbres.
Hoy viajé de nuevo a ese mágico lugar a través de Suite Habana, una película que detalla la vida diaria de los cubanos, donde los personajes deambulan por las calles, haciendo lo cotidiano: Un trayecto en bicicleta, un refrigerio, ir a la escuela, realizear un oficio.
Para mi, lo mágico radica, en el paisaje, aquellos lugares tan comunes para ellos, inmortalizados en documentales, películas, y noticiarios, en los rostros de los personajes, en lo estancado y monótono de su vida.
En realidad, a Suite Habana no la catalogaría como película, pues s un retrato de la realidad, no existe ficción, ni actores, no hay diálogos, solo una suave música que acompaña a las imágenes por lapsos, existe mucho ruido ambiental, y está grabada en formato de telenovela.
El criterio que tenga cada quién del documental, estará de acuerdo a la percepción de cada uno, lo que si les puedo decir, es que después de visitar Cuba, Suite Habana los cautivará.

martes, 20 de marzo de 2012

I wanna be...

Son varias las películas sobre super héroes que he visto a lo largo de mi vida, desde aquellos con super poderes, o aquellos con suficiente dinero para crear super naves y aditamentos especiales, todos ellos encausados hacia hacer el bien, o por motivos personales.
Pero últimamente ha surgido una generación de super héroes más terrenales, y más próximos a mi, vaya ya me imagino yo vestida en mallitas a combatir el mal.
Se me vienen dos ejemplos a la mente: Kick Ass, aquel chavito que en su traje verde comprado por internet se enfrenta a unos pandilleros que se la pasan robándole a los vecinos, y que en su primer intento de hacer justicia es apuñalado y atropellado por un coche, dejándolo inconsciente... para después estar repleto de placas, que lo hacen insensible al dolor y entonces kick Ass regresa con todo.
El otro ejemplo es el de Super, aquel gordito que decide salir de su vida monótona de cocinero para rescatar a su mujer drogadicta que lo ha dejado para irse con un contrabandista. Este personaje, de alguien común y corriente, más bien pasivo, se da cuenta que tiene una misión en la vida, y lejos de querer parecer galán, crea su propio traje y se arma de un perico para golpear a todos aquellos que osan de violar la ley. Desde aquel que se mete en la fila, hasta aquel que compra drogas, y aunque al final las cosas no resultan como él esperaba, crea cierto grado de conciencia en la gente, quienes lo ven como un justiciero, y al menos en mi deja la siguiente reflexión:
Que pasaría si todos quisieramos ser super héroes, y con un traje invisible salieramos a la calle a combatir injusticias, si levantaramos la voz cuando vemos que algo está mal, señalaramos y evidenciaramos a quienes corrompen no solo la ley y los valores.
Si no aceptaramos mordida, si rechazaramos a aquellas(os) que aun teniendo pareja le echan el perro a alguien, si señalaramos al niño que abusa de los demás y les pega, o al típico gandalla que copia en el examen, si denunciaramos a los funcionarios que hacen mal su trabajo, o que simplemente no lo hacen, cosas tan sencillas pero que hacen la diferencia entre el mundo en el que estamos ahora y otro mejor.
Alguna vez, alguien me dijo que no se trata de señalar, sino de hacer nuestra parte, y creo que llevo puesto el traje de heroína desde hace algunos años.
Así, esta nueva generación de super héroes, que sin tener poderes ni dinero, se enfrentan a lo que les parece incorrecto, con valor y corazón, han demostrado que aun estando detrás de la pantalla, hay un solo paso para que todos podamos serlo. Por eso yo quiero ser un Super héroe.

domingo, 18 de marzo de 2012

Arrastra lápiz

Son poco más de dos años que dejé de escribir en este blog, y hoy que retomo el hábito, he de ser sincera, me cuesta un poco de trabajo, pero regresa a mi la sensación tan particular que me embarga cuando comienzo un texto. Ese incesante cosquilleo, esa necesidad de escribir palabras, cual sendienta de beber agua.
No tengo nada en específico, ni un tema, ni una anécdota, ni un recuerdo, nada, pero si muchas ganas de retomar este blog.
Es para mi satisfactorio, terapeútico, adictivo, y esoty dispuesta a correr el riesgo, de perderme entre letras, entre párrafos, textos, títulos, imaginación, de entrar a este mundo ente líneas.
Bienvenido sea pues, este año 2012, que ha empezado de lo mejor desde los primeros segundos que inició y que ha mejorado a pasos agigantados día con día.
Venga así esta promesa de darle duro al lápiz, o bien al teclado.
Orgullosa de ser un arrastra lápiz.